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El periodista Ben Fisher, de Sports Business Daily, reporta que personeros dentro de la industria de los esports creen que las franquicias de deportes electrónicos están sobrevaloradas. Estas mismas fuentes consideran que una corrección de mercado ya se ve en el horizonte.

La revista Forbes reportó en octubre que 10 organizaciones de esports en el mundo ya superan un valor de $100 millones, con Cloud 9 siendo la más cara con un estimado de $310 millones.

Team SoloMid y Team Liquid son el segundo y tercer lugar con un valor de $250 y $200 millones respectivamente. OpTic Gaming, G2 Esports, Immortals, Echo Fox, Fnatic y Gen.G Esports son las otras organizaciones que rompen la barrera del centenar de millones de dólares.

A pesar de estas valoraciones positivas, los personeros de la industria recalcan que, de todas las franquicias, únicamente Team SoloMid ha logrado alguna ganancia. El resto opera con números rojos debido al alza del salario de sus jugadores, inversiones en mercadeo para promoverse y el estancamiento del crecimiento de dos populares video juegos que en algún momento causaron optimismo para los inversionistas y que atrajeron muchos anunciantes en su momento: League of Legends y Overwatch.

Según Fisher, hoy en día se cree que las franquicias de eSports serán más “análogas que digitales”, esto significa que, al igual que organizaciones de deportes tradicionales, necesitan tiempo para crear su marca y una relación profunda emocional con sus seguidores y patrocinadores. Estas organizaciones generalmente duran entre cinco o diez años para dar alguna ganancia significativa.

Jason Lake, fundador de compLexity Gaming, comparte el criterio de las fuentes de Fisher, y comenta que organizaciones con ingresos de alrededor de $25 millones al año, no deberían estarse valorando en más de $300 millones. Eso si, Lake cree que estas organizaciones tienen el potencial a largo plazo para desarrollar una audiencia global, pero al momento las ganancias no se comparan al tamaño del público o al número de seguidores que los eventos de esports atraen.

Un desafío al que se han enfrentado estas organizaciones es el aumento en su número de empleados. El capital y las inversiones fluyeron muy rápido al principio, por lo que muchas tuvieron que contratar muchos jugadores o mucho personal para poder funcionar y rendir cuentas a sus inversionistas.

Ya varias franquicias, como Infinite Esports y Echo Fox, han despedido a jugadores y empleados, especialmente en juegos que atraen menos público como Call of Duty, esto con el objetivo de minimizar costos.

El seguir como inversionista en una franquicia de esports podría traer grandes beneficios a largo plazo, el crecimiento global de este mercado no se puede ignorar y tiene el potencial de atraer a las generaciones jóvenes como ningún deporte profesional tradicional lo hace. Sin embargo, para los inversionistas impacientes y de poca fe, esperar quizás una década podría ser decepcionante y poco seguro.

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