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Pyeongchang invirtió fuertemente para los juegos olímpicos de invierno del 2018, con el objetivo de convertirse en un destino de clase mundial para el turismo una vez que las justas hubiesen terminado.

Aunque Seúl lo logró al finiquitar las olimpiadas de 1988, todo pronostica que Pyeongchang entrará en una dura etapa económica luego de que todos los ojos del orbe estuviesen sobre ella.

A diferencia de Seúl, Pyeongchang tiene una población bastante pequeña y posee el segundo peor ingreso per cápita de toda su nación. La provincia de Gangwon, donde está ubicada Pyeongchang, se endeudó para ganar la candidatura.

Gangwon será la sede para los juegos paralímpicos que se celebrarán a partir del 18 de marzo del presente año.

Actualmente, los costos de mantenimiento de las instalaciones destruirán los balances económicos del gobierno local. Se proyecta un déficit de $8.5 millones al año. La mayoría de los escenarios no serán usados por algún tiempo por falta de atletas o interés.

El investigador del Instituto de Estudios Económicos de Corea del Sur, Sangho Yoon, dice que se avecinan una a dos décadas de problemas para la región. “Nunca podrán justificar este despilfarro de dinero”, comenta Yoon.

La gobernación de Gangwon está buscando que el gobierno federal sea quien mantenga las instalaciones deportivas, ya que los costos proyectados de turismo para después de las olimpiadas fueron mal calculados.

El profesor de la Universidad Nacional de Singapore, Joo Yu-Min, comenta que “hay una alta posibilidad de que los juegos olímpicos del 2018 lleven a la bancarrota al gobierno local”.

Coreo del Sur invirtió un total de $12.9 billones en estas justas, un 60% más del presupuesto calculado inicialmente.

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